Las lágrimas del abandono

Las lágrimas del abandono

Por: ReporteroDakarxTotal

Lopez Jove Dakar 2016

Todos saben sobre la dureza del Dakar y que siempre está la gran posibilidad de ser parte de ese cincuenta por ciento de participantes que no pueden llegar al final. Obviamente, cuando comienza la competencia nadie quiere estar en ese grupo y todos parten con el único objetivo de llegar a la meta.

El argentino Esteban López Jove, que este año corrió con el patrocinio de ELF, una marca de Total, arrancó con la mente puesta en volver a terminar, como lo hizo en su debut en 2015. Incluso se ilusionaba con mejorar el 27° puesto conseguido. Pero casi desde el inicio del Dakar tuvo problemas mecánicos que lo dejaron de a pie en la etapa entre Jujuy y Uyuni.

Está claro que un abandono en el Dakar no es como cualquier deserción en otra competencia. “Es una sensación fea porque trabajé durante todo un año para esta prueba y no es lindo que se vaya así de rápido y de esta manera”, cuenta el neuquino. “No pude andar ni un día completo bien. La moto siempre tuvo algún problema y eso fue lo peor. Porque cuando estaba todo bien, me iba para adelante y hacía buenos tiempos. Pero de golpe aparecían las fallas en la bomba de nafta y empezaba a renegar otra vez”, agrega.

La debacle comenzó en la cuarta etapa con inicio y final en Jujuy. Se le rompió el tanque de nafta y se vio obligado a echarle combustible una y otra vez. A 20 kilómetros del final, se quedó parado y cuando parecía que todo se terminaba, apareció otro competidor que lo remolcó con caída incluida (su mano derecha vendada es la prueba del porrazo). Con la mirada puesta en llegar a Uyuni, López Jove inició la quinta jornada, pero todo se complicó en el kilómetro 50. Una nueva falla lo hizo desarmar la moto y tratar de repararla con un grupo de espectadores que le prestaron su ayuda.

Puso en marcha la moto, se acomodó y aceleró en busca de Uyuni, pero solo duró 200 metros. “Volví donde estaba esta gente y me quedé con ellos comiendo asado. Llamé a la organización, les dije que estaba bien, pero que la carrera se había terminado para mí. Y me quedé a esperar al camión barredora, que es el que se lleva a los que abandonan hasta el siguiente campamento”.

López Jove desertó a las 11 de la mañana y el camión apareció pasadas las 16. Se subió y comenzó su viaje hacia Uyuni que duró doce horas. “Fue muy duro. Estaba solo en el camión con el chofer. El camión va por la ruta de la carrera así que se me hizo imposible dormir con los saltos que pegaba”.

La voz del neuquino comienza a quebrarse y sus ojos se llenan de lágrimas. “Fue duro, muy duro. Estoy tranquilo porque puse todo e intenté solucionar los problemas de la moto, pero bueno… no se pudo. Obviamente, pienso en tomarme revancha. Pero es duro… es muy caro… Yo qué sé… Es duro”.

Esteban López Jove no puede pronunciar una palabra más. Tiene la mirada fija en su celular. La charla se termina ahí, entre lágrimas…

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