Carreras son carreras

Carreras son carreras

Por: #ReporteroDakarxTotal

Albert Llovera 2016

“Correr el Dakar es muy complicado sobre todo para alguien que está en una silla de ruedas”, cuenta Albert Llovera, quien perdió la motricidad a los 18 años como consecuencia de las lesiones que sufrió en un accidente en la Copa de Europa de Esquí de 1985. Con tres participaciones dakarianas en su haber y tratando de completar la cuarta, esta claro que nada detiene a este andorrano de 49 años.

Tras su accidente, Albert se propuso competir en autos. Por su condición le costó conseguir la licencia deportiva necesaria, pero luego de mucho esfuerzo se la concedieron. Eso le abrió las puertas para otro desafío: el Dakar. Su primera participación la concretó en África en 2007, pero abandonó. Tuvo revancha siete años más tarde, aunque otra vez se quedó con las ganas de terminar. En la edición pasada su suerte cambió y llegó a la meta en la 41° posición.

Para 2016, Llovera redobló la apuesta: dejó la clase autos y se pasó a la división de los camiones para “buscar nuevas sensaciones e intentar llegar hasta el final”. Como el resto de los vehículos que utiliza, su camión Tatra fue acondicionado con un sistema de acelerador y freno en el volante. Mientras que para acceder a la cabina utiliza un sistema de poleas que le permite colocarse en su posición de manejo de una manera rápida y eficaz. 

Una vez que Albert pone en marcha el motor de su máquina comienza la aventura. “Jamás me imaginé que disfrutaría tanto manejarlo. Es increíble la sensación. Es algo muy heavy. Pero tengo que cambiar un poco mi estilo de conducción, porque esto pesa 9.000 kilos y estoy a dos metros y medio de altura. Y con esas características, ¡no es recomendable ir a fondo como lo estoy haciendo yo!”, admite.

El Dakar, desde ya, es una prueba que expone al ser humano a un estrés poco común. No solo en la parte física, sino también psíquica. Pero esto último jamás preocupó a Albert. “Físicamente estoy bien preparado. Y en cuanto a la parte mental, soy el menor de cuatro hermanos así que desde pequeño me las tuve que arreglar. También luego de tener el accidente y quedar en la silla de ruedas… Siempre tiro para adelante, jamás me rindo. Además, cuando luchas y consigues tus metas, eso tiene un gusto especial”.

La sonrisa en el rostro de Llovera demuestra que disfruta ser parte de la tribu dakariana. “Lo mejor es poder estar aquí, con todo el mundo, son muy buena gente, muy sana. A lo mejor ya no hay tanta solidaridad como antes, cuando se corría en África, pero a mi me gusta más ahora. Antes era una aventura y todo eso, pero ahora es una carrera. Y las carreras son carreras…”. Así de simple es el Dakar para Albert Llovera…

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